Acerca del desfile de alebrijes, del fiasco y de la delincuencia

Y todo comenzó con el gran anuncio del desfile de alebrijes en la Ciudad de México. Y cuando se trata de desfiles en el DF, bueno, claro que vale la pena ir como sucedió con el desfile de autos antiguos, como sucede con la caravana coca-cola o los desfiles anuales. 

Así que todo estaba puesto, el desfile comenzaría en la Plaza Luis Cabrera y se dirigiría a la Plaza Río de Janeiro, sobre la calle Orizaba. Se suponía que sería a las 7pm. Así que llegamos a la Roma alrededor de las 6:15pm para buscar dónde estacionar el auto. Y como siempre sucede en la Ciudad de México, eso no es tarea fácil. Así que después de casi media hora de andar dando vueltas en busca de un lugar, llegamos a la calle Tabasco y ahí había uno, en el número 143, claro, con todo y bache pero eso sí, lugar marcado para pagar en el parquímetro. 

Pagamos para tres horas, hasta las 9:47pm, por si encontrábamos lugar en el Café Toscano, nos gusta mucho ese lugar. Después de dejar el dichoso boletito en el tablero del auto, a la vista de los policías y de cualquier curioso cuyas intenciones se desconocen, nos fuimos hacia la calle Orizaba, por donde pasaría el desfile. 

Y como nos basamos en este mapa... 

Pensé en mejor caminar hacia la Plaza Río de Janeiro por donde se suponía que entraría el gran desfile, nosotros, tempraneros, estuvimos ahí antes de las 7pm, hora a la que se supone partiría de la Plaza Luis Cabrera.

La gente se vio muy organizada, muchos, al igual que nosotros, esperaron en línea junto a la cerca metálica que protege los jardines de la Plaza Río de Janeiro, otros esperaron en la acera de enfrente, los niños sentados en la banqueta y los adultos de pie. También hubo gente que se puso en el camellón de Orizaba para ver pasar el desfile. 

Todo estaba bien, pero los autos seguían pasando por ahí, incluso el Turibús seguía en su recorrido. Y nos dieron las 7 y a lo lejos no se veía nada iluminado y con movimiento, al parecer no había alebrijes todavía... y nos dieron las 7:15... y nos dieron las 7:30 y empezamos a especular acerca del horario, seguíamos viendo hasta donde los árboles nos permitían y no había nada... y nos dieron las 7:45 y por fin logramos ver algo al final, entre troncos de árboles, semáforos, autos estacionados, follaje y cabezas de niños pequeños sobre los hombros de sus padres. 

Por fin, algo de movimiento a lo lejos, no parecía acercarse, en realidad parecía sólo estar rotando sobre su eje... y pasaron más minutos y cada vez más gente llegaba al lugar. Por fin dejaron de pasar autos y el desfile de alebrijes llegó, poco después de las 8pm. Vimos el primer alebrije iluminado, pero no se acercó a nosotros, simplemente se detuvo junto al inicio del camellón. 

Heeeey, pero el dichoso mapita marcaba que el desfile tenía que entrar a la Plaza Río de Janeiro, pasar a escaso metro y medio de donde estábamos parados desde hacía más de una hora, llegar al centro de la plaza y ahí retornarse por el mismo camino hasta llegar a su inicio. 

Pues no, el señor "organizador" del desfile hizo una estupidez: tomó su megáfono y anunció "el desfile ya no va a pasar por ahí, hasta aquí llega, ya vamos de regreso". Lo que sucedió después es una consecuencia más que obvia, toda la gente que estaba parada en las banquetas, los niños sentados y todos los que tenían cámaras corrieron rápidamente por la calle hasta donde estaban los 3 alebrijes que alcanzaron a llegar a la esquina de la calle Orizaba. 

Sí, quienes llevábamos tanto tiempo esperando simplemente no obteníamos nuestra recompensa. Pocos minutos después de que el señor "organizador" platicara con uno de los portadores de alebrijes, decidieron caminar un poco por la calle, como para rodear la plaza, pero era ya tanta la gente en la calle, gracias al primer anuncio, que ya no pudieron pasar, así que los alebrijes sólo avanzaron 10 metros, tomamos fotos a 2 alebrijes, a otros dos lejanos y más allá se veían otros dos alebrijes, todo esto mientras el señor "organizador" del megáfono cantaba 1 estrofa acerca de los alebrijes, la repitió y quiso que los niños cantaran con él... no obtuvo el apoyo que quería. No duró más de 20 segundos su muy triste intento, se dio por vencido, apagó el megáfono y perdió mi atención.

Así es, el gran desfile de alebrijes constaba de 6, 6 alebrijes, 6 alebrijes que nunca llegaron al punto de encuentro gracias a la organización del señor "organizador" del megáfono. Toda la gente al ver los alebrijes en la calle y sin dirección alguna, los rodearon para tomar fotos, tomarse fotos con los alebrijes detrás de ellos e incluso para pedir informes.

Lo que valió la pena fueron los alebrijes iluminados, admirar el arte y la imaginación de sus autores, pero el desfile fue un verdadero FIASCO. La impuntualidad, la falta de coordinación, no apegarse al plan, la poca cantidad de alebrijes (6 grandes de 2 metros aprox. y alrededor de 6 pequeños de no más de 50cm) hicieron que fuera una pérdida de tiempo. Esperar más de una hora por un desfile de 6 piezas, no es lo que llamaría una buena relación "esfuerzo/recompensa". 

Acerca de esto me queda dar un consejo al señor "organizador" del megáfono: hágale un favor a los artistas y a la humanidad... CAMBIE DE TRABAJO.

Toda esta frustración hizo que mi novia se desesperara y quisiera regresar pronto al auto, nunca le he agradecido tanto su impaciencia. Así que caminamos por las calles entre la gente, no tan rápido como queríamos por tener que estar esquivando, llegamos a la calle Tabasco, donde habíamos estacionado y desde lejos quería ver dónde estaba el auto, vi uno, idéntico pero con la cajuela abierta, así que no podía ser ese, seguíamos acercándonos al auto pero no veía el nuestro, a menos que aquel auto con la cajuela abierta y un tipo sacando la llanta de refacción fuera el nuestro. Al acercarme más pude ver la placa y ¡Oh, sorpresa!, sí, era el nuestro. Maldita sea, what the hell.

Después de la comprobación llegó el subidón de adrenalina y junto con esto, planear a qué parte del cuerpo de este tipo dirigiría mi primer golpe, ¿la cara?, ¿la garganta?, ¿la boca del estómago? Mi actitud no fue sutil ni mucho menos, así que cuando él me vio venir sacó su carta del engaño y tanto mi novia como yo, caímos en la gran mentira. Nos dijo que había sido un operativo policiaco y que habían abierto las cajuelas de los autos. En el momento pensé: "malditos policías".

Con la adrenalina en la sangre y todavía en shock, mi estrés y coraje se dirigieron ahora hacia los policías que estaban en la esquina... al menos eso dijo el "viene viene cuidador de autos" que tenía mi auto abierto, y le creímos que los policías del operativo estaban en la esquina. En lo que yo guardaba mi llanta de refacción, el raterete le dijo a mi novia que iba a ver otro auto que habían abierto "allá atrás", y puso pies en polvorosa y más rápido que Speedy González desapareció del lugar de los hechos.

Así que sí, mi novia y yo corrimos hacia los policías que estaban en la esquina, antes de que se fueran para que me devolvieran mi gato mecánico. Cuando llegamos, no había policías, sólo había un policía en moto que estaba deteniendo la circulación para que el "gran desfile" terminara de regresar, muy amable nos dijo que no, que no había operativo alguno y que por ley los policías no nos podían abrir el auto sin mi consentimiento o sin una orden. Repito, muy amable ese policía.

Así que teniendo la mente más clara y más oxigenada por la carrerita que nos aventamos, jaja, regresamos hacia el auto, acomodé la llanta de refacción y mi novia se dio cuenta de que nuestras cosas estaban en la banqueta. La llave de tuercas, la caja de herramientas, las compras navideñas, todo ahí, tranquilamente esperando por nosotros. Las subimos al auto y nos fuimos a cenar crepas. 

Durante el camino y la cena reflexionamos acerca de lo sucedido: 

Punto 1: Al dejar el auto en un parquímetro y seguir la regla de poner el dichoso boletito en el tablero, indicamos que regresaríamos no antes de las 9:30pm Es decir, para el ratero lo más lógico es que las personas quieran aprovechar todo el tiempo pagado al parquímetro, por lo tanto, si en el boleto decía hasta las 9:47pm, seguramente regresaríamos como a esa hora. 

Punto 2: Como se trataba del gran desfile, era obvio que los dueños de los autos estaríamos distraídos durante todo el gran evento, sin molestar a los ratas de alcantarilla. 

Punto 3: Gracias a la desesperación de mi novia, tomamos in fraganti al raterote porque era temprano, alrededor de las 8:30pm y la sorpresa lo asustó (me gusta pensar que mi cara de psicópata energúmeno es lo que realmente hizo que saliera corriendo). 

Punto 4: Patético el sistema de parquímetros, cobran también los sábados, no hay policías dando sus rondines para cuidar los autos con boleto. Pésima idea que los boletos tengan la hora de regreso, sólo hace saber a los ratas de cuánto tiempo disponen.

Punto 5: Corrimos con suerte, llegamos en el momento preciso, de haber tardado 2 minutos más nos habrían robado todo, hasta los abrigos del asiento trasero. Suerte también de haberse tratado de un raterete amateur, de haber sido una ratota profesional, nos hubieran baleado ahí mismo.

En conclusión, si van a algún evento de este tipo, siempre quédense en un punto donde puedan seguir viendo su auto.


La Vid Argentina y su tenedor libre


... y llegó septiembre... y con septiembre llegó otro cumpleaños... mi cumpleaños era un día más, un mero trámite, contestar algunas llamadas y saber que el tiempo seguía su curso. Pero ella llegó, entró a mi vida y todo cambió. Ahora septiembre trae consigo incertidumbre, curiosidad y misterio, se siente como recorrer un pasillo oscuro en cuyo final existe una puerta que muestra luz en todo su contorno, ¿qué habrá detrás? No lo sé, pero no es algo que haya que temer, es algo que deseo, ella lo planeó para mí y a su lado lo descubriré... pero tendré que esperar a que el oscuro pasillo de la incertidumbre se termine... La Vid Argentina.

Así es, entre muchas otras ideas que mi novia tuvo para mi cumpleaños, está este restaurante que aunque tenga ese nombre, sus sucursales están en la Ciudad de México y en el Área Metropolitana. La verdad es que planeábamos ir a un lugar de pizzas pero en su cabecita surgió esta idea y yo sabía que sería algo bueno. 

Y no me equivoqué. Les platico un poco acerca de este lugar. Para empezar, tengo suerte de tener hambre temprano, así que para las 2 de la tarde me conviene estar ya sentado listo para empezar a comer. Y por suerte para nosotros, a la mayoría de las personas les da hambre un poco más tarde, a partir de las 3pm. 

Como llegamos temprano, antes de las 2, no tuvimos que esperar ni que hacer reservación, lo que me trae a la mente este consejo: si van a llegar a partir de las 3pm, es mejor que hagan reservación porque el lugar simplemente se satura y eso de estar esperando a que haya mesa libre cuando uno ya tiene hambre, no es la mejor de las ideas. 

En La Vid Argentina tienen algo que se llama "tenedor libre", que en resumidas cuentas es un buffet, pero no incluye bebidas. Realmente les recomiendo la opción de tenedor libre porque pueden comer hasta saciarse y más allá, por sólo 170 pesos (mexicanos). Tienen una barra de ensaladas, pastas y cosas como entremeses, bueno, no sé cómo se llamen pero saben muy bien, ja. Lo que yo comí fueron unos rollos de espinaca con queso y alguna carne fría que no recuerdo, muuuy buenos. También comí una ensalada que incluía naranja y arándanos, sabía muy bien y eso que las ensaladas tienden a ser un tanto insípidas. 

Comí también papas cocidas con queso gratinado, uufff, deliciosas, y puré de papa, y este puré sabía a papa real, no como el de Kentucky que sabe más a conservadores que a papa. Ah, no sólo hay eso en la barra, también hay pastas que puedes pedir que te las preparen a tu gusto ahí mismo. Aunque lo único malo es que es tanta la variedad que obviamente no te alcanza el estómago para probarlas todas de una sola vez, por lo que te ves obligado a regresar. 

Y no para ahí la cosa, resulta que el tenedor libre incluye tantos cortes de carne como se te antojen y bueno, que te puedas comer ahí, así que no pienses que puedes pedir 5 para llevar, jaja. No es para tanto. 

En cuanto a los cortes, pedí churrasco término 3/4, qué delicia. Se me hace agua la boca con sólo recordar, y después pedí arrachera también término 3/4... delicioso. Y como mi novia no pudo con su segundo churrasco, bueno, tuve que comer un poco más, jaja. 

Un consejo, cuando lleguen y le digan al mesero que querrán tenedor libre y él les pregunte que si quieren clericot, pregunten el precio, resulta que oscila entre 300 y 500 pesos, así que ya saben que en lugar de clericot pueden pedir una jarra de naranjada, limonada, cervezas o lo que se les antoje, pero la bebida no va incluida en el tenedor libre. 

Ahora bien, ¿les conviene pedir el clericot? Oooh sí, les queda buenísimo y gracias a sus propiedades etílicas, se pueden pasar un rato muy entretenido. 

Y no podía faltar el postre, literalmente. El tenedor libre incluye un postre por persona, yo pedí flan, muy rico. Mi novia pidió cheesecake, o sea, pastel de queso, sí, así se traduce, ja. Pastel de queso con mermelada de zarzamora y debo decir que muuuy rico también. 

La atención de los meseros, sus jefes, gerentes y más personas que ahí trabajan, es irreprochable. Lo que sí es que como en todo restaurante, el servicio se vuelve lento cuando ya está lleno, pero una vez más, si llegan a las 2pm o poco antes, el servicio estará dedicado a los pocos comensales tempraneros. 

Y sí, toda esa comida incluida en el tenedor libre, así que si están pensando en dónde comer este fin de semana, les recomiendo ampliamente La Vid Argentina, yo conozco la sucursal de Lomas Verdes, pero supongo que en todas es la misma calidad en todos los sentidos.

Por último, es más importante elegir con quién ir que a dónde ir, yo no me la pude haber pasado mejor.

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El Turibús nocturno

Para no perder la buena costumbre, siempre hay algo que hacer en la Ciudad de México. Y una de esas cosas entretenidas es volverte turista en tu propia ciudad... o simplemente seguir siendo turista, en fin. Este es el caso del Turibús nocturno, a los de la empresa ADO se les vienen ocurriendo buenas ideas desde que comenzaron con este proyecto que por lo visto es todo un éxito. Ahora tienen el recorrido de noche que según su página web, dura dos horas, de 9 a 11 de la noche y de 11pm a 1am. 

Turibús nocturno - Monumento a la Revolución
Bueno, si te preocupa no llegar a tiempo para el primer recorrido y tener que esperar hasta el de las 11pm, entonces ya puedes dejar de preocuparte porque no funciona así en absoluto. Cuando uno lee la publicidad se queda con la idea de que es un sólo autobús y que sale a las 9pm y regresa a las 11pm para volverse a llenar y hacer su segundo recorrido, jaaa, nada que ver. Creo que todos los autobuses se usan para el recorrido nocturno, así que si no alcanzas el primero que sale poco antes de las 9pm, pues sólo tienes que esperar al siguiente que saldrá 10 minutos después, o al siguiente... y así sucesivamente.

En la parte de arriba, que es la que a todos nos interesa, caben 53 personas y en la parte de abajo, que por cierto, nadie utiliza, trae más de 20 asientos, pero volviendo al tema práctico: el Turibús nocturno, bueno, tooodos los turibuses nocturnos salen desde el Zócalo, junto a la calle Tacuba, que es por donde comienza y termina el recorrido y no hay paradas ni baño. 

¿Dónde comprar el brazalete? Pues bien, en la fila para el turibús, ja. Sencillo. Unas chicas te cobrarán y te pondrán el brazalete de papel adhesivo en la muñeca derecha no sin antes arrancarte unos cuantos vellos. Así que no tienes que preocuparte por comprarlos antes en la página del turibús, cosa que debo decir, es imposible, los enlaces de compra simplemente no sirven. 

El recorrido, que sí puedes ver por internet, dura menos de 1 hora, y qué bueno porque no da para más, lo que sí es que tendrás que tener buen pulso porque el turibús no para por nada, sólo por los semáforos. Aprovecha para tomar fotos cuando el semáforo esté en rojo. Y como es de noche y los frentes fríos no paran, es importante decirte que debes abrigarte para que no sientas tan feo el viento frío mientras viajas en el autobús convertible, usar bufanda puede sonar exagerado pero para el final del recorrido sí sería buena compañía. 

Y bueno, los mejores puntos del recorrido, a mi gusto son: el edificio de correo (Palacio Postal o Palacio de Correos) aunque se ve de costado, la Alameda Central, los edificios de la Lotería Nacional, el Monumento a la Revolución y las glorietas de la palmera, La Diana y el Ángel de la Independencia. Claro que durante el recorrido se ven muchos edificios y esculturas a las que vale la pena tomarles foto.

En estos días hay promoción, lo primero es que todos los días y no sólo los fines de semana, hay recorridos nocturnos, lo segundo es que está en 100 pesos (mexicanos) y no en 165 como es habitual. Los niños menores de 12 años suben gratis. Esto, según la página de internet, dura hasta el 16 de agosto del 2014, sí, pongo la fecha completa para que no se emocionen el siguiente año. 

Ahora bien, ¿vale la pena el recorrido? Por supuesto, pero hemos de volver en septiembre para aprovechar la iluminación y claro que en diciembre también. Sólo que esos meses ya son fríos y muy fríos, así que tendremos que ir muy abrigados como si se tratara de una expedición a la Antártida. 

La gran pregunta también puede ser en dónde estacionar el auto. Hay 3 opciones a mi parecer: la primera opción es dejarlo en el estacionamiento de Bellas Artes, por "módicos" 28 pesos la hora, tú estacionas tu auto y te llevas tu boleto y los sábados funciona hasta la 1am (madrugada del domingo), la segunda opción es en el estacionamiento de Relaciones Exteriores, de la misma manera, tú estacionas tu auto y te llevas tu boleto, ah, sí, es también "súper barato", 28 pesos la hora. No me agrada tanto esta opción ya que las rejas de la plaza en la que se encuentra cierran temprano, así que para llegar por tu auto tendrás que caminar después de las 10pm por la calle Dolores, que es la calle lateral a Relaciones Exteriores, que no tiene buena iluminación, está muy sola y sí, da algo de miedo. 

Y la tercera opción, que aún no estoy seguro que funcione, es justo detrás de Templo Mayor, claro que siempre parece cerrada a la circulación, pero hay un señor que quita los estorbos naranjas y te deja pasar para estacionar el auto en la calle, junto a la acera donde se hace la fila para el turibús, tal vez la calle sea suya, no lo sé, pero parece que cobra poco por permitirte estacionarte en su calle. Lo mejor es que no le tienes que dejar las llaves. 

En resumen: aprovecha que está barato, lleva algo con qué taparte, lleva cámara, aprovecha los semáforos y disfruta de la Ciudad de México de noche.

Espacio cultural Danzite



Si algo me gusta de la Ciudad de México es la variedad de actividades que se pueden realizar o a las que se puede asistir. Lo mejor es que ni siquiera tienen que costar mucho dinero. 

Ir pasando por la Alameda y toparse con alguien tocando el sax o caminar por el Parque México y ver una exhibición de cine de arte, cosas por el estilo son las que hacen de esta ciudad algo tan agradable. 

Pero ahora les quiero platicar acerca de Danzite, (Danzite coffee art club). Coyoacán, que por cierto es uno de tantos lugares de la ciudad donde siempre hay algo que ver, tiene gran variedad de restaurantes, cafeterías y arte, arte por todos lados, si no es alguien tocando música cubana, serán caricaturistas o todo tipo de cosas hechas a mano, pero también hay algo importante: teatro. 

Lo malo que tiene el teatro es esa fama de ser caro y que de asistir, uno tiene que ir de traje (si eres pobre) o smoking si en realidad perteneces al get set, y claro, las mujeres tienen que ir de vestido de noche y guantes blancos, jaaa. Bueno, esta idea suele llegar a mi mente cuando recuerdo ciertas películas de Hollywood (luego haré un artículo al respecto). 

Pero al parecer ir al teatro no tiene que ser costoso y mucho menos elegante. Danzite tiene algo peculiar que sólo en lugares como Coyoacán o la Roma/Condesa se puede encontrar. Se trata de una cafetería que se nota que es un negocio entre amigos, una inversión bastante prometedora. Danzite sin duda alguna le apuesta al arte ya que tiene varios sillones y mesas rodeadas por más de un librero repleto de libros usados listos para ser leídos mientras uno toma un capuccino o un smoothie, o lo que sea que se te antoje, aunque debo decir que no hay mucha variedad. Podrás comer nachos, sandwiches y me parece que hasta croissant, y eso es todo.

Claro que lo importante de este lugar no es la comida aunque el capuccino frío que me tomé sí estaba bien hecho (no como en otros lugares). Lo importante de este lugar es el teatro, que con dos actrices y un actor logran hacer una muy buena puesta en escena y por supuesto, al mejor precio. 

Si comparamos las obras de teatro o el ballet que tienen un costo de más de 500 pesos mexicanos, en Danzite sólo gastarás cien pesos y lo mejor de todo es que realmente vale la pena. No encontrarás una escenografía profesional... bueno, probablemente no encuentres escenografía en absoluto, pero una mesa, dos sillas y un gran talento son más que suficientes para hacerte pasar una hora de lo más agradable. 

La obra que vimos fue "Siempre, los hombres, las prefieren ¡CABRONAS!". Y según la página de facebook de DANZITE este viernes 14 de febrero habrá dos funciones de esta obra. Bien vale la pena que vayan verla, se reirán bastante. 

Ahora parece que está ya la obra Drácula (según la misma página de facebook). Lo que suena bastante prometedor y a ese precio, qué mejor. 

Ahora, lo más importante, cómo demonios llegar. Bueno, estando en Coyoacán sólo tienes que ir a la iglesia, la famosa iglesia. De ahí en contrasentido de los autos tendrás que caminar y caminar y cruzar y cruzar 4 calles, encontrarás Danzite en la acera izquierda (Carrillo Puerto 82, Coyoacán). O la manera sencilla, si llegas desde Miguel Ángel de Quevedo, das vuelta a la derecha en Cariillo Puerto, y 30 metros adelante a tu derecha verás Danzite. 

El auto lo puedes dejar en un estacionamiento público a dos cuadras de ahí por "módicos" 25 pesos la hora (Venustiano Carranza 206) y lo mejor de este estacionamiento es que tú mismo estacionas tu auto y te llevas tus llaves, no sé ustedes pero yo detesto dejárselo al valet parking. Digo, para estacionarlo en la calle y llevarse mi dinero, mejor lo hago yo. 

En fin, si estás buscando aprender pintura, pre-ballet, fotografía, etc., entonces también te conviene acercarte, no es algo que me interese aprender pero vale la pena mencionarlo.

El famoso Parque Hundido



El Parque Hundido es un rincón emblemático de la Ciudad de México y... bla bla bla, sí, todos los artículos en la red empiezan así, qué aburrido. 

En fin, para quienes anden de paseo por la Ciudad de México y ya estén fastidiados de ir siempre al típico centro comercial con cine y sección de comida rápida, el dar un paseo por el Parque Hundido y quedarse recostado sobre el pasto un buen rato, es la opción a elegir. 

Bueno, lo primero es saber llegar al Parque Hundido y es de lo más sencillo, si vienes del norte de la Ciudad de México, entonces toma la avenida Insurgentes hacia el sur hasta llegar al parque que te quedará a la derecha, si vienes del sur, entonces toma Insurgentes hacia el norte y lo verás a la izquierda, listo, sencillo, ¿no? (Avenida Insurgentes Sur esquina con avenida Porfirio Díaz, colonia Extremadura Insurgentes, delegación Benito Juárez, código postal 03740, Ciudad de México)

 Si viajas por metrobus entonces bájate en la estación Parque Hundido. 

Ahora bien, si vas en auto te será un poco complicado encontrar dónde estacionarlo, la mejor opción es buscar sobre la Porfirio Díaz, es de dos sentidos así que la puedes tomar a la derecha desde Insurgentes (si vienes del norte) y retornarte sobre la misma una y otra vez hasta encontrar lugar. 

Lo único malo de esta avenida es que ya tiene dueño, no conozco su nombre pero sé que usa una franela y te indica en dónde puedes estacionarte, cuando te bajas del auto te dice que te costará 20 pesos, bueno, ese es el problema de la Ciudad de México, los "viene viene", no sabemos ni cuándo ni a quién le compraron las calles pero lo que sí sabemos es que nos cobran por permitirnos estacionarnos sobre ellas. 

Pero bueno, si compraron la calle no debió ser barato, así que hay que hacer rendir la inversión. Lo malo es que estos señores inversionistas no se preocupan si uno se estaciona en sitio prohibido (donde haya rayas en el pavimento). Si uno se estaciona en lugar prohibido no hay viene viene que avise, pero sí llegará la grúa a llevarse el auto, así que mucho cuidado. 

Pero lo bueno es que el Parque Hundido vale la pena por ser tan peculiar, tiene varios detalles que lo hacen bastante agradable. Sí, el Parque Hundido está hundido, y tiene un enorme reloj de manecillas. Lo que tiene en especial (aparte de estar hundido) es que tiene "zonas arqueológicas" así que está dividido en varias partes que tienen réplicas de cabezas totonacas, mayas, mexicas, etc. 

Así que siguiendo los caminos del parque se va uno encontrando con estas réplicas, es un buen toque. Otro toque que no sé qué tan bueno sea, es que uno también se encuentra con vendendores de chicharrones, cueritos, nieves y cosas que cuelgan (como en todos los parques).

El parque está bastante bien cuidado, tiene botes de basura bien instalados, árboles frutales y ardillas que no parecen temerle a los humanos, aunque sí se nota que le temen a los perros que se entretienen persiguiéndolas. 

Algo que se puede hacer es recostarse sobre el pasto, pero ten en cuenta que si vas en pareja no tardará en llegar el típico vendedor ambulante impertinente a venderte algo inservible para que quedes bien con tu pareja. Así que un rato que podría ser agradable y relajante deja de serlo gracias a la economía en "franca recuperación". 

Si corres con suerte llegarás cuando algún grupo musical esté tocando en la concha acústica del parque, si corres con mala suerte ese grupo musical estará tocando rock pesado, lo que no te ayudará a relajarte. 

En conclusión: no planees todo un día en el Parque Hundido, sólo visítalo, conócelo y cuando los vendedores de baratijas estén por alcanzarte, huye de ahí... a menos que quieras llevarte a los niños a andar en bicicleta o triciclo y hacer un día de campo con la familia. 


Village Café, Parque Hundido



No sé ustedes pero yo me siento un poco decepcionado de los restaurantes establecidos como el Vips, Portón, Wings, Toks, Sanborns, etc. Esto me pasa porque prácticamente saben igual y todos estos por alguna razón tienen mucho ruido de trastes golpeándose unos con otros. 

Siento que el sabor de la comida de estos restaurantes de cadena es "sabor de restaurante", no es tan agradable como el sabor de la comida menos profesional y que se acerca mucho más a la comida hecha en casa. 

Así que si estás cerca del Parque Hundido y quieres comer rico, barato y con ese toque casero que los restaurantes de cadena no te pueden ofrecer, entonces el Village Café es una muy buena opción. Lo distinguirás fácilmente, sobre la avenida Porfirio Díaz, enfrente del Parque Hundido, en la planta baja de un edifcio blanco de muchos pisos, escondido detrás de árboles frondosos que tapan su nombre, si te asomas a través de las ventanas de los autos que se estacionan afuera del café, verás unas mesas pequeñas color verde, bueno, ahí es. ¿Ves? Fácil de encontrar. (Avenida Porfirio Díaz número 69, entre las calles Baltimore y Cincinnati)

Lo mejor es que una vez que llegas ahí se siente muy acogedor, sientes privacidad, sientes que nadie te ve, tal vez la agradable sombra de los árboles da este efecto de "invisibilidad".

Bien, no creas que podrás elegir entre toda la variedad culinaria de América Latina, pero lo que venden está rico, ya sean unas enchiladas verdes, una enorme ensalada, croissant, baguette y hasta desayunos, también puedes elegir mezclas de jugos, refrescos y según recuerdo, también cerveza. 

Lo mejor es que uno termina satisfecho y el precio es bastante bueno, por unas enchiladas verdes, una enorme ensalada y jugos fueron menos de 200 pesos mexicanos. Más barato que la comida rápida, mucho más sabroso y ni qué decir de lo saludable... sin grasas trans como las papas a la francesa que acompañan tu hamburquesa, "¿con queso extra por 5 pesos más?".

Lo malo es que no tiene estacionamiento propio, así que una vez más hay que estacionarlo donde el viene viene (dueño de la calle) lo permita con su respectivo pago de 20 pesos.

Pero este lugar bien vale la pena.

El Museo Memoria y Tolerancia



Este museo tiene como casi todo, sus pros y sus contras, es de 3 pisos, siendo piso y medio o casi 2 pisos completos dedicados al holocausto, así es, Hitler Vs judíos.

El resto del museo se dedica a mostrar algo sobre Yugoslavia y algunas guerrillas y claro, la parte final muestra aquellos íconos de la tolerancia, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, entre otros pocos.

Hubieron dos cosas que no me gustaron, la primera fue culpa mía, disponía de hora y media para recorrer el museo y definitivamente se necesitan alrededor de 3 horas. 

La otra cosa que no me gustó es que esperaba una exposición de "memoria" mucho más completa y en orden cronológico. No existe mención alguna de las cruzadas de la iglesia católica, nada acerca de la inquisición, no hubo menciones de científicos que por sus ideas fueron declarados dementes, como es el caso de Galileo que casi termina en la horca. No recuerdo haber visto algo acerca de la discriminación en África del Sur (Apartheid). 

En fin, eso fue lo malo, pero lo bueno es que tiene cosas muy interesantes, de entrada puedo mencionar el diseño del museo, es algo en lo que definitivamente se sacaron 10, existen monitores de LCD para aventar para arriba, algunos son touch screen. En cada uno de estos monitores se presentan videos documentales de 3 minutos de duración. Si uno se queda a ver cada uno de estos videos puede tardar dos horas, por eso es que se requieren alrededor de 3 horas para recorrer todo el museo, poniéndole atención, claro.

También hay una colección de objetos del holocausto, no es extensa en absoluto, pero es de lo más interesante. Lo que realmente me impactó fue un vagón de tren, de aquellos que se usaron para transportar judíos hacia los campos de concentración, como lo narra Olga Lengyel en su libro "Los hornos de Hitler". 

En fin, lo importante es tomar ciertas precauciones como saber que no debes llegar después de las 3pm, ya que el recorrido te llevará 3 horas aproximadamente y cierran el museo a las 6pm. 

El auto lo puedes dejar en el estacionamiento del edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (frente a la Alameda), de hecho el museo se encuentra a un costado. El estacionamiento cuesta 25 pesotes la hora y no está de más decirte que es buena idea comer antes, tres horas con hambre deben ser un martirio. A todo esto, sí te dejan tomar fotos siempre que no uses flash. 


Encuéntralo

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