El nuevo Soumaya - Plaza Carso







En la Ciudad de México se pueden hacer tantas cosas que lo que falta es tiempo para conocer, visitar y disfrutar de tan vasta oferta. 

Una de las más recientes ofertas de cultura es el nuevo museo Soumaya, y digo que es nuevo porque ya existe otro museo Soumaya en Plaza Loreto, en el sur de la Ciudad de México. 

Este nuevo museo se encuentra en la también nueva Plaza Carso, justo detrás del centro comercial Antara Polanco. 

El museo trata básicamente de la historia de las artes en México, aunque no es todo lo que ofrece. La entrada al museo es gratuita y se tiene que pasar por un detector de metales, así que te recomiendo abstenerte de meter cuchillos, cadenas y sobre todo, no uses calzón de castidad, además que ya no está de moda.

En la planta baja encontrarás un diseño extremadamente minimalista, es decir, se trata de piso color blanco, al igual que sus paredes, bastante amplia es el área y lo único que contrasta, aparte de las personas, es El Pensador de Rodin, obvio, es una réplica. 

Un poco más escondidos, se encuentran también en planta baja, un aula digital de Prodigy y un restaurante Sanborns, desconozco los precios pero me imagino que deben ser los mismos que en cualquier otro Sanborns. 

La arquitectura es tan especial que se vuelve uno de los atractivos de este museo. Consta de 5 pisos de exhibición, se puede subir por elevador, por escaleras o por una rampa que se encuentra en la periferia, esto le da bastante vista y se vuelve divertido recorrerlo, sobre todo para los niños.

La primera sala de exposición tiene telas, uno que otro vestido y lo más impresionante; monedas y billetes de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, al menos son las que recuerdo, también existen algunas joyas, relojes y curiosidades como alhajeros de plata. 

Esos billetes de 5mil pesos, o de mil pesos, jaja. Suficientemente recientes como para recordarlos y lo suficientemente antiguos como para causar nostalgia, extrañé los 80’s. 

El piso 3 no lo recorrimos porque el museo es lo bastante grande como para ver primero lo que más le interesa a uno y dejar al último lo de menor interés, esto en caso de que nos dé hambre o nos cansemos mucho, ya saben, para evitar el típico “yo quería ver X cosa y ya no me dio tiempo”. 

Así que pasamos al piso 4, si mal no recuerdo, a ver pinturas de paisajes posteriores a la conquista, vimos un mural de Siqueiros y varios de sus cuadros, había bastantes pinturas y algunas pequeñas, muy pequeñas esculturas en ése piso.  

En uno de estos pisos, el que se puede ver desde la planta baja, existen algunos aparatos e instrumentos musicales, desde un piano hasta un radio de bulbos que por su aspecto, parece ser el primer radio de la historia, jaja. 

Pero el piso que más me gustó fue el 6to y último, ahí están las esculturas y a mí me encanta el trabajo de Dalí, y en el sexto piso hay varias esculturas de él, y para no perder la costumbre, la arquitectura del museo es también digna de admiración junto al arte expuesto en dicho piso.

Les recomiendo ir, tiene mucho que ofrecer. 

Aparte, el museo cuenta con sanitarios y bancas para descansar en cada piso. 

Así que quedan sólo unas cuantas recomendaciones por hacer. 

La primera es elegir un día entre semana para visitar el museo, yo así lo hice y no estuvo vacío ni mucho menos, pero sí se podía admirar todo sin estorbarle a nadie. Sé que en fines de semana se hace una fila considerable para entrar al museo. 

La segunda es llevar zapatos cómodos y antiderrapantes ya que existen algunas rampas de bajada que se sienten un poco resbalosas. Si no llevas zapatos con suela “amigable”, te recomiendo bajar por los elevadores. 

La tercera es llevar ropa ligeramente abrigadora, no sé si es el aire acondicionado, si es una excelente ventilación, si es el clima de estos meses (Julio), pero a nosotros nos dio frío ya en los últimos dos pisos recorridos.

Si te da hambre, el Sanborns de la planta baja es la mejor opción ya que no tendrás que salir del museo, podrás recargar baterías y continuar con el paseo si es que eres un amante del arte. 

Si vas en auto, sin duda alguna la mejor opción es dejarlo en el estacionamiento de Plaza Carso, claro que no es el más barato pero estará seguro y bajo techo, nosotros estuvimos probablemente 3 horas o un poco más y el estacionamiento costó 35 pesos(mexicanos).
 
Se puede tomar fotos pero como en todo museo, tienes que evitar el FLASH.


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